<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6149555883857492408</id><updated>2008-04-07T11:58:52.206+01:00</updated><title type='text'>TMedia encuadernada</title><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.tmedia.es/historias/index.htm'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6149555883857492408/posts/default'/><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://www.tmedia.es/historias/atom.xml'/><author><name>Carlos</name></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>4</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6149555883857492408.post-7457701508878167405</id><published>2007-01-23T11:53:00.000+01:00</published><updated>2007-01-23T11:57:36.729+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amigos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='narrativa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Amigos</title><content type='html'>Cuando vio su nombre en el periódico, en la sección cultural, empezó a recordar. Aquel artista había sido su amigo más querido durante muchos años. El colegio, el instituto... Bajó el diario hasta las rodillas, se recostó contra el respaldo y cerró los ojos para ayudarse a pensar. Sabía que habían ido juntos a la primaria de tanto repetir que era su amigo más antiguo, pero no se acordaba de nada más. Hacía tantos años...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a mirar el artículo y centró su atención en la foto. Los años le habían tratado con crueldad. Tenía el aspecto de alguien quince o veinte años mayor, con su cabello largo blanco y sus profundas arrugas. Si no hubiera sido por el nombre, no lo habría reconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía mentira que se hubiera hecho pintor. El dibujo nunca se le había dado bien. Incluso aquella había sido la razón por la que estudiaron carreras diferentes. El ahora artista siempre había querido ser geólogo; tenía masters y doctorados en universidades tan renombradas como Harvard y había recibido no sé que mención especial por sus conclusiones sobre la depresión del Afar, en Africa oriental. Era extraño que un artículo tan extenso sobre la vida de su amigo no nombrara su base cultural o la influencia de sus viajes en su obra. En realidad, todos esos viajes de estudios y de investigación habían sido la causa de su separación.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué habría sido de su mujer? Ella sí que era algo mística; más capaz de montar una exposición de cuadros de ese estilo. Pero él, tan científico, tan práctico y teórico...   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de comer, cogió su sombrero y su bastón y salió a pasear por la avenida. No dejaba de pensar sobre lo pasajero de la vida. ¿Había cambiado tanto él como su amigo? ¿Había desmontado sus creencias y cambiado sus opiniones con la edad, tan radicalmente y a la vez tan sutil y lentamente que no se había dado cuenta? La única persona que se lo podría decir era su gran amigo el pintor.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensando en esto, llegó hasta el salón de exposiciones.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque habían pasado treinta años, él ya había recuperado la amistad perdida y se veía capaz de abrazarle eludiendo todo ese tiempo de separación. Con el periódico bajo el brazo, cruzó el recibidor y el bar. No se fijó en los cuadros ni en la gente y avanzó hacia el artista. Su amigo le miró como uno más y siguió comentando algo con otro hombre que estaba con él. Inesperadamente, pero como algo natural, se despidió del otro con una caricia y un beso en la boca. Le dijo algo en un perfecto francés y se fue.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había leído algo de homosexuales que se casan y tienen hijos porque cohibidos por la sociedad, inconscientemente se niegan a aceptar que lo son, pero ¿también su amigo?   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ese beso comprendió que ya no era "su" amigo y que treinta años eran demasiado. No le siguió, ni se presento, ni miró los cuadros. Se marchó, pensativo, a casa.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la noche se lo contó todo a su mujer y después le preguntó si tanto puede cambiar la gente. Ella le contestó que no, que seguramente se había vuelto loco; el éxito y todas esas cosas.</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.tmedia.es/historias/2007/01/amigos.html' title='Amigos'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6149555883857492408&amp;postID=7457701508878167405' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.tmedia.es/historias/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6149555883857492408/posts/default/7457701508878167405'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6149555883857492408/posts/default/7457701508878167405'/><author><name>Carlos</name></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6149555883857492408.post-3453703702577442728</id><published>2007-01-23T11:50:00.000+01:00</published><updated>2007-01-23T11:51:56.370+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='caja de madera'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='narrativa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>La vieja caja de madera.</title><content type='html'>En aquella bella caja de madera escondía sus más preciosos tesoros. Una diminuta muñeca de trapo, unos pendientes chapados en plata, una rosa seca, una lágrima de la enorme lámpara de la entrada del museo... Cuando metía algo en la caja dejaba de ser un objeto más. Ya no jugaría con la muñeca, ni se escaparía al molino de agua para ver reflejado el arco iris en la lágrima, ni se pondría los pendientes que le regaló aquel muchacho que venía de la capital para verla. Ya no disfrutaría con ellos porque, aunque no tenía ni once años, sabía que sólo en la caja seguirían teniendo valor. Se moría de ganas de esconderse en el molino de agua, sacar el pañuelo sucio que envolvía la lágrima y buscar los colores del sol. Pero tenía miedo de que algún día, los colores no despertaran la emoción que sintió cuando los vio por primera vez. Prefería sufrir las ganas de verlos, a arriesgarse a que la anterior hubiera sido también la última que le hiciera llorar.     Cuando dejó el colegio y sus padres la internaron en un instituto de la ciudad no se olvidó de la caja. La miró unos segundos, con una sonrisa bondadosa, antes de meterla lentamente en la maleta y aunque estuvo tentada de abrirla, no lo hizo.&lt;br /&gt;La caja pasó varios años olvidada en el fondo del armario de su habitación de universidad, no obstante cuando se graduó y se fue a Alemania viajó con ella. Llevaba años sin ver la muñeca de trapo, ni la rosa, ni los pendientes, ni la lágrima y aún así no los echaba de menos. Sabía que estaban allí y que, a lo mejor, algún día, de nuevo le hablarían.&lt;br /&gt;Se casó y tuvo dos hijas preciosas que crecieron para ella y le robaron la vida. La caja también envejecía. Alguna vez, en alguna mudanza, o cuando cambiaron los muebles del dormitorio, había vuelto a sus manos como un recuerdo que te asalta sin saber la razón, pero, cada vez más, fue perdiendo importancia en sus pensamientos hasta que desapareció.&lt;br /&gt;Las niñas también fueron a la escuela y a la universidad; también se casaron y tuvieron hijas. Su abuela pasaba por la vida con momentos de extrema felicidad: como el día que se reencontró con aquel muchacho que una vez le regalara los pendientes chapados en plata que tantos recuerdos habían guardado en un tiempo que ya había finalizado.&lt;br /&gt;Cuando murió su marido, fue a pasar unos días al hogar que la vio crecer y para olvidar la tristeza del funeral se escapó al molino de agua. Ya no había ningún molino. En su lugar habían construido una presa para que los niños se bañaran en verano.&lt;br /&gt;Sus nietas también crecían. Venían a jugar a su casa, con sus tios y sus primas y se quedaban todo el fin de semana, o las navidades. El día de reyes abrían allí sus regalos: multitud de juguetes, grandes y pequeños; y la abuela disfrutaba con sus risas y sus abrazos. A su nieta mayor el año pasado le regalaron una bellísima muñeca de porcelana. A la abuela le encantaba la muñeca, muchísimo más que aquella de trapo que tuvo una vez.&lt;br /&gt;Y hoy por fin, ha llegado su día. Ha tenido una vida maravillosa, repleta de cariño. Todo lo que una persona puede desear. Pero la abuela no quiere marchar todavía porque siente que tiene algo empezado por resolver. Siempre guardó la caja sin atreverse a abrirla por miedo a no reproducir las impresiones que tan feliz la hicieron. Pero hoy quiere. Ha desordenado toda la casa buscandola y aunque sus hijas no lo pueden entender, la ayudan. De repente, recuerda donde la guardó y sube al desván.&lt;br /&gt;Allí la encontraron, con una expresión de completa satisfacción en su rostro sin vida y una caja de madera vieja entre los brazos. Días más tarde, cuando intentaron abrirla, se rompió porque las bisagras y el pequeño candado se habían oxidado. Dentro encontraron los restos, gastados y carcomidos por la humedad, de lo que parecían ser una muñeca de trapo, una flor, unos pendientes y la lágrima de una lámpara. Como sus hijas pensaron, naturalmente, que lo que había tenido valor para su madre eran esos objetos viejos, la enterraron con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tiraron la vieja caja de madera.</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.tmedia.es/historias/2007/01/la-vieja-caja-de-madera.html' title='La vieja caja de madera.'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6149555883857492408&amp;postID=3453703702577442728' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.tmedia.es/historias/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6149555883857492408/posts/default/3453703702577442728'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6149555883857492408/posts/default/3453703702577442728'/><author><name>Carlos</name></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6149555883857492408.post-6679556325290398421</id><published>2007-01-23T11:44:00.000+01:00</published><updated>2007-01-23T11:47:46.001+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='medieval'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sadjar Ibn Jaäd'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dragón negro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>El dragón negro.</title><content type='html'>Desde esa noche, el sueño no se apartó de él. Incluso despierto, en los ratos de relajación, el recuerdo del imaginario dragón negro le asaltaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(...) Sadjar Ibn Jaäd abrió los ojos y se frotó el cuerpo dolorido. En la dura tierra no había hierbas que hubieran podido amortiguar la caída. Incluso se sintió afortunado por haber esquivado los numerosos matojos de espinas secas que abundaban en el volcán. Miró hacia arriba en busca de la cuerda y la vió, colgada fuera de su alcance, una docena de metros más arriba: tendría que trepar para salir. De todas formas eso sería un problema para resolver más tarde. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Cruzó el cráter y empezó a descender por el enorme túnel. La roca, caliente, mantenía las formas curvas de la lava líquida y dificultaba el descenso, sin embargo, en las zonas más estrechas y complicadas las paredes estaban brutalmente golpeadas y agrietadas por una razón que en ese momento no logró recordar. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Minutos más tarde llegó al fondo. El calor era insoportable y el aire, denso y viciado, no parecía querer ser respirado. Sadjar oía como hilos de gas y vapor se filtraban entre las rocas. Humedeció un pañuelo con el agua del odre y se cubrió la boca y la nariz; se puso los guantes y avanzó...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;...avanzó pocos pasos antes de que un estrépito a su espalda le sobresaltara. Podía ser sólo un desprendimiento, pero no lo era. Era el resultado de nuevas fisuras causadas por algo no lo suficientemente pequeño como para pasar con holgura por el ancho túnel. Algo cuya respiración recordaba vagamente a los hilillos de gas, pero esta vez, convertidos en grandes chorros de un hedor insoportable.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El elfo todavía no había visto lo que descendía por el cráter, pero el pánico se adueñó de él al comprender que sus visiones eran ahora realidad. El dragón de sus sueños existía y era lo que había guiado sus pasos hasta el volcán. La presencia de la enorme bestia hizo encajar todas las piezas y le ayudó a comprender por qué la gruta le era tan familiar. Llevaba años soñando con ella, pero no la recordaba porque el dragón le ocupaba la mente y eclipsaba todos los demás recuerdos sobre el sueño.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Desenfundó su alfanje y se concentró para despertar todo el poder mágico del arma. Necesito pensar en Varda para tranquilizarse porque su respiración se había acelerado y la adrenalina pugnaba por reventarle el corazón. Apoyó la espalda contra la pared, se acercó hasta la curva de la cueva, donde desembocaba el túnel vertical, y enarboló el poderoso alfanje. Sólo tendría una posibilidad: sorprenderle. Su enorme cabeza asomaría pronto por el recodo... La aparente calma, sólo interrumpida por el lento descender de la bestia, se interrumpió de repente. Oyó una impresionante inspiración demasiado cerca. Tan cerca que también escuchó el sonido de la saliva hirviendo en las fauces del dragón. Y antes de poder atacar o refugiarse, la duda dio tiempo para que un fogonazo impresionante le cegara a la vez que una fuerza sobrenatural le levantaba del suelo y le arrojaba contra las rocas, envuelto en llamas. Sintió calor cuando sus ropas ardieron y quedó desprotegido cuando su arma y su escudo, como si estuvieran vivos, salieron despedidos lejos de sus manos. Cuando la embestida del aliento de fuego cedió, Sadjar Ibn Jaäd, el elfo Noldo, cayó al suelo ciego, aturdido y con la piel chamuscada. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Antes de morir escuchó una voz tan profunda como la noche que le decía... &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Pensé que necesitarías luz para luchar contra mí..."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) Y mientras moría despertó de nuevo.</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.tmedia.es/historias/2007/01/el-dragn-negro.html' title='El dragón negro.'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6149555883857492408&amp;postID=6679556325290398421' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.tmedia.es/historias/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6149555883857492408/posts/default/6679556325290398421'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6149555883857492408/posts/default/6679556325290398421'/><author><name>Carlos</name></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6149555883857492408.post-629582326579484011</id><published>2007-01-23T11:21:00.000+01:00</published><updated>2007-01-23T11:32:21.761+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='funakoshi'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='batalla'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='medieval'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>La última batalla de Funakoshi</title><content type='html'>El recuerdo de la caída de Zaidock fue más fuerte que el miedo que aquel ente le inspiraba; con la idea de venganza como único objetivo Funakoshi empuñó a Tormento y sin pensarlo, avanzó hacia el tumulario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ser de las sombras adivinó con facilidad la magnitud del peligro... Aquel enano mostraba signos de múltiples batallas: los cuernos de alguna bestia desconocida en el yelmo, un collar hecho con las orejas de sus víctimas, una maza mata demonios... Pero lo más notable era la legendaria arma que empuñaba: Tormento de las Piedras, una de las "Grandes Antiguas". Sería el enemigo más peligroso con quien habría luchado jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignoró al hobbit, al wose y al otro enano y concentró su ataque en el que le encaraba; sabía que una pequeña herida sería suficiente para acabar con cada uno de ellos puesto que confiaba en la magia maligna concentrada en el filo de su espada corta. El poco tiempo que su servidor, el Hechicero Muerto, lograse distraer a los demás sería suficiente. Sin embargo el enano no esperaba, defendiéndose, a que le ayudaran sino que atacaba con fuerza y destreza fuera de lo normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saltaban chispas de los choques de las dos armas metálicas. La espada maldita del tumulario empezaba a mostrarse certera y las heridas que Funak abría en las carnes putrefactas de su enemigo con su maza legendaria parecían no afectarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que pasaban los segundos y viendo que Tormento y el pequeño escudo de su enemigo paraban todos los golpes, el tumulario empezó a dudar de la victoria. Los conjuros no habían funcionado y parecía que las armas tampoco lo harían. Pero el miedo se trocó furia cuando el Hechicero Muerto cayó a causa de un golpe que le desencajó el cráneo y en la cara del enano se intuyó un atisbo de esperanza. Reaccionó inmediatamente. Reunió todas las fuerzas que tenía en este mundo e invocó los poderes de la noche para derrotar a la pequeña criatura que se le resistía. Gastaría todo su potencial en ese ataque, pero la victoria caería de su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y su negra espada, empujada por fuerzas que escapan a la comprensión, doblegó el brazo izquierdo del enano, ignoró el escudo y prosiguió su ruta imparable hacia el costado. El golpe fue certero, terrible. Las juntas de la coraza no aguantaron la brutal embestida y el arma maldita se abrió paso en la carne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Funakoshi vió como la cara de Negu, el otro enano, se desencajaba tras la mandíbula demoníaca de su yelmo. Intentó ignorar el frío que se extendía por su pecho para seguir luchando, pero sus piernas ya habían fallado porque la muerte helada le vencía. Cayó lentamente al suelo. Y haciendo el esfuerzo más grande que jamás realizó, levantó a Tormento para acercársela a su amigo, mas no pudo articular palabra: El frío se había extendido hasta sus labios. La congelación cristalizó su mirada y ya no sintió más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo último que pensó fue que no había logrado vengar a Zaidock y es que Funakoshi fue enano hasta el final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su tumba, piedra sobre piedra, fue instalada allí mismo una vez que la maldición del lugar fue disipada. Fueron necesarios varios días de duro trabajo para hundir el cañón y sellar la entrada, pero nadie sintió cansancio por ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si alguien, algún día, logra llegar hasta el pequeño valle, podrá leer en las dobles puertas de hierro y piedra el siguiente mensaje:&lt;br /&gt;Aquí yace mi amigo, mi hermano, Funakoshi, el enano más grande. Aquel o aquello que intente profanar su tumba será perseguido hasta la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negu Gorriak. Príncipe de las Profundidades.</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.tmedia.es/historias/2007/01/la-ltima-batalla-de-funakoshi.html' title='La última batalla de Funakoshi'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6149555883857492408&amp;postID=629582326579484011' title='0 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.tmedia.es/historias/atom.xml' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6149555883857492408/posts/default/629582326579484011'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6149555883857492408/posts/default/629582326579484011'/><author><name>Carlos</name></author></entry></feed>